La empatía es agridulce

 

Tengo que decirles algo, porque el primer paso es aceptarlo. La empatía es agridulce. No, no lo digo con frialdad, ni mucho menos por egoísmo. Soy la primera en reconocer que la empatía es lo que más me hace sentir humana y lo que me hace sentir todas las emociones que mayormente derramo en un papel. Pero a través de tantos años, cargar demasiada empatía hace que dejes de vivir tu vida para concentrarte en los que te rodean, en los que te importan, porque si ellos están mal, de igual manera lo estarás tú…y así pasa la vida y todo lo que has querido lo dejas a un lado, lo guardas para después, acumulas las metas, los deseos, porque en ciertos momentos a alguien a quién quieres le puede afectar de alguna manera y su sufrimiento o malestar no es algo que tú puedas negociar. Prefieres dejar de hacer lo que te hace feliz si alguien en tu entorno podría salir lastimado aunque sea solo un poco…y lo haces sutilmente, indirectamente, sin darte cuenta pues. Siempre excusa tras excusa para aplazar lo que te llena, lo que deseas, lo que tienes ganas de hacer o gritarle al mundo, siempre encuentras una excusa y lo peor es que te la crees. Así que mientras van pasando los años, solo vas viviendo la vida de los demás, velando que sean felices, asegurándote de que ninguno sufra por nada…y mucho menos por tí. La empatía es agridulce, y hay veces que la llevamos tan dentro que no la podemos transformar. Porque nunca es opción dejar de sentirla, pero si saber usarla.

Tengo que decirles algo, porque el primer paso es aceptarlo. Tengo que soltar ese vicio de querer estar segura de que todos estén bien, incluso a pesar de mi aguante, de mi tolerancia, de mi fuerza, y de mi voz interior. A qué horas yo? La empatía es agridulce, porque mientras te encargas de que todos estén bien, el tiempo pasa y cada unas de las decisiones no tomadas por el bien de otra persona y mal de tuyo, te va comiendo por dentro a la larga. La empatía debe ser una cualidad que te sume felicidad y mucho orgullo, no aislamiento y soledad. Pero toma mucho tiempo darse cuenta de lo que uno mismo se hace sin darse cuenta, solo porque la empatía extrema está en nuestra naturaleza.

Tengo que decirles algo a todos ustedes que son igual que yo; la empatía es una cualidad hermosa y pura que debe generar satisfacción y felicidad todo el tiempo; nunca debe traer confusión y desasosiego porque ésta implique dejar de pensar en la felicidad propia. El bienestar y/o felicidad de las personas, incluso de quienes amamos no es nuestra responsabilidad ni tiene que ir siempre por encima o a costas de la nuestra. No eres mala persona por escoger lo que quieres hacer o lo que te hace feliz, en vez de lo que los hace feliz a ellos. Escúchame: Piensa un poco más en tí, la gente sigue viviendo su vida a su gusto, superan sus batallas, toman sus decisiones basadas en su propia felicidad; no tienes que cargar el peso tú de que ellos estén bien siempre. Aprende a soltar y vive…se genuina y jodidamente feliz.

 

 

 

La poesía no muere

 

Cada vez que hablo con otras personas sobre literatura y el deseo y la pasión que siento por la poesía, muchos me miran raro y me preguntan si eso no es un género literario que  está muerto; o si no es un género al que se dedican más los escritores y/o poetas de mayor edad. Yo siempre los miro con mis ojos entre abiertos, como cuando uno quiere enfocar algo, y sonrío.  Si estoy de ánimo y llevo más de una copa de vino, me tomo el tiempo de decirle lo que pienso. Pero la mayoría de las veces no hay alcohol en la ecuación y vengo de un día o una semana agotadora cuidando a mi hija, así que me limito a solo a invitarles a mi cuenta de Instagram y Facebook. Ellos ríen y yo triunfo.

Pero acá entre nosotros, sí quisiera decirles algo porque hay varios que me siguen por aquí y muchos otros que quizás también piensen igual. Y esto va sonar ‘cliché’ pero cariño, la poesía es eterna. Cada palabra estratégicamente creada para formar un todo armonioso en su sonido o en su forma, y provocar algo en el camino, es poesía.  Así que cuando te sonríen en la calle sin razón y te provoca alegría es poesía. Cuando tu madre te abraza y te mima a cualquier edad también lo es. Cuando tu hijo te mira, sonríe y te reconoce es poesía y una de las más hermosa. Pero yéndonos al lado más romántico, con el que suelen vincular al poeta y sus letras; la poesía es amor. Y que quede claro que el amor en todas sus formas es poesía, pero hablo del amor, ese que se siente o se da cuando una sonrisa y una mirada son capaces de volvernos locos y permitirnos hacer cosas que nunca nos hubiéramos imaginado hacer. Ese amor que nos ciega y no podemos sacar a una persona de la mente. Esa es poesía, a la que muchos le escriben y que solo pocos saben identificarla y sentirla. Cuando se tiene de frente ese tipo de poesía, loca y desenfrenada todo se olvida, todo se vale y todo se quiere, ahora. Y eso, mis amigos, no acababa ni acabará nunca porque somos humanos, y siempre va a existir alguien que pueda ser poesía para tí. Alguien que tenga la magia para hacerte volar estando a tu lado o en la distancia. A esa persona es que le escribimos, a esa magia que circula cuando se reconoce, es a la que la prosa o la rima le bailan.  Y eso se lleva y se siente a cualquier edad.

La próxima vez que esté hablando sobre literatura, y alguien me pregunte sobre porqué  me gusta y escribo poesía, miraré a su pareja y frente a ella le preguntaré, qué significa esa persona para él. Escojan sus batallas….están advertidos.

Los quiero siempre,

La Falda.

 

El poder de no tener miedo.

 

He intentado escribir este post y convertir este blog en algo más personal, en más de quince ocasiones en los últimos cuatro años, y solo una razón me impedía terminarlo; EL MIEDO.

Nunca más…let’s do this!

Reconozco que ya no sé lo que es el miedo, soy madre; y no existe fuerza mayor en el mundo que esa. Madre que me lees, tú puedes con todo. Hasta con esos miedos con los que te levantas cada día; y también con aquellos otros que arrastras a la cama al final del día.  Hoy ya no tengo miedo, de nada.  Y algunas de ustedes dirán: «Pero si cuando nos convertimos en madre, es cuando más miedos tenemos, porque vivimos aterradas de que algo malo les suceda a nuestros hijos»   Y tienen razón, no existe madre que pueda soportar ver a un hijo sufrir. Hace un tiempo llegué a la conclusión de que nunca existirá acto más valiente que el de convertirse en madre. Nunca en la vida se podrá ser más vulnerable que cuando lo somos, ni siquiera en la peor de las situaciones propias. Ser madre es dejar de tener el corazón en el pecho y verlo andar por la calle y sonreírte y llamarte mamá.

Pero no me interesa sentir miedo a perderla, si eso me lleva a no dejarla vivir y descubrir lo que es la vida por ella misma, con sus tantas alegrías pero también con sus tropiezos. Escojo desde hoy ya no tener miedo de dejarla con alguien por unas horas y que descubra cosas por ella misma para que luego me cuente sus aventuras, escojo llevarla al parque y dejarla correr aunque exista la probabilidad de que se caiga, allí estaré siempre con los brazos abiertos para consolarla. Escojo enseñarle un poco del mundo y las pequeñas cosas de la naturaleza todos los días, para que cree una relación cercana con ella, aunque pueda picarle una hormiga o tropezar con alguna piedra. Escojo siempre esa sonrisa de plenitud cada vez que descubre, sola…pero conmigo cerca.

He perdido el miedo a no exponer mis sueños por lo que piensen los demás, no tengo miedo de decir lo que pienso, de comer lo que me de la gana y mucho menos de aprender a decir NO. Ya no sé lo que es el miedo, soy madre. Y hoy pierdo uno más, así que celebro con ustedes, que también pueden con todo…que al final no todas son madres pero sí mujeres, y somos fuertes por ‘default’. Y quizás esto que digo no llegue a tantas personas como algún poema, escrito o frase a la que están acostumbrados, pero no se imaginan las tantas veces que quise escribir este post y comenzar un blog diferente, pero el miedo no me dejaba…Hoy no, let’s do this!

Basta

Basta ya. Tengo la necesidad de rendirme a tu existencia. Esa que sin explicación alguna me viene manejando el corazón por tantas lunas y me agarra y me suelta…y me suelta y me agarra, que locura.

Basta, reconozco que tu alma me acompaña desde otras vidas, pero en esta es que tu amor arrasa y me atrapa pero se me escapa de las manos, por favor, ya basta. Quiero aceptar que tu existencia me aniquila entre besos pasajeros y tormentosas despedidas y te apartas y me buscas…y me buscas y te apartas, que tortura.

Esto debe terminar. Me duele el pecho de tanto quererte e intentar dejar de hacerlo. Siempre pierdo en el juego del olvido porque vuelves a colarte por cualquier rincón sin darme cuenta. Tú alma me persigue, me golpea y me abandona…y así sobrevivo.

Basta, esto debe terminar.

Saludos!

 

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Hola Mis Faldas, me emociona poder saludarlos así, de una manera más personal. Gracias por estar aquí. No tengo todos los seguidores del mundo pero créanme que cada uno de ustedes (hasta los familiares que me apoyan) son sumamente importante para mí. Gracias por acompañarme en este viaje de palabras. Este año si Dios quiere vienen cosas hermosas para todos los sueños que esta página carga. Espero seguir provocando su atención y que sigan disfrutando conmigo la magia de las letras. Los quiero tanto!

Está demás 

Querer está demás cuando los besos tienen horario. Cuando por las risas genuinas necesitan algo cambio, simplemente, el querer está demás. Las caricias más sinceras siempre conocen a qué piel le pertenecen, por eso no aceleran el paso ni les depende la existencia de acuerdos a plazos. Hay que aprender a querer con el alma; no solo con las manos se toca.

Están demás las letras que se regalan a toda prisa cayendo en poemas equivocados, que se fabrican en pleno calor del momento, y que se rompen cuando se abren los ojos. También están demás las palabras bonitas, por la prisa de tenerte y, no las ganas de quererte sin acuerdo previo ni sosiego. Si los abrazos necesitan trueque por urgencia y las miradas profundas una cita con impaciencia, entonces, puede que tus brazos y tu cuerpo también estén demás. Porque la magia del amor existe sin condiciones, no sabe de intercambios de extorsiones, mucho menos de egoísmo.

…Cariño, si la cama tiene calendario y el corazón solo es secundario, es que amar definitivamente está demás.

Esta noche le escribo

Les informo que esta noche escribo para el amor. Pero no para el que embriaga y luego te deja con la resaca; sino el que espera porque tiene más ganas que prisa. El que sueña solo con verte sonreír sin importar qué lo haya provocado. El desmedido, sin tiempo ni espacio. El incondicional, el hondo y mágico que entiende, que escucha y está. Simplemente está. Aquel que no depende de ti para respirar pero disfruta de tu aliento. Aquel que ríe con verte bien y tranquila sin importar lo que esto conlleve. Ese que se lleva adentro, tan adentro que es incapaz de ser egoísta. Aquel que es sensible y empático con tus sentimientos y emociones porque le hace inmensamente feliz verte bien y aportar a ello. Aquel que vuela contigo agarrando tus sueños y respetando si son tu prioridad. Aquel con que se crea magia. Hoy le escribo a ese amor, que no siempre es el de cuento de hadas. No siempre es el que las letras destilan en poemas. Pero de todos, siempre será el mejor.

Bienvenidas

Cuando sonó el timbre encendí la última vela. El seguro estaba abierto, esperé a que abriera la puerta y callé. Lo vi allí parado y temblé de miedo, o de placer, quién sabe. Lo único cierto era que aún mantenía su cuerpo lejos de mí, justo debajo del marco de la puerta como esperando algo para poder pasar y yo, lo miraba fijamente sentada en el borde de la cama. Su mirada era más honda que nunca, más aguda que siempre. Yo me recosté en el colchón vacío, aún llevaba la ropa puesta pero al mirarlo fijamente mis piernas tomaron rumbos diferentes y aquella mini falda que a propósito había escogido, me dejó al descubierto. Ya no sé qué era lo que él pensaba al quedarse inmóvil, pero con cada botón de camisa que yo desabrochaba, sus ojos se abrían un poco más, como si eso fuera posible. Al dejar mis senos libres pude ver cómo mojaba sus labios y su cuerpo trataba de moverse pero algo se lo impedía. Podía sentir cómo me hacía el amor con los ojos pero no se acercaba a tocarme. Entonces me levanté de aquel colchón que nos gritaba fuego y caminé hacia él mientras terminaba de despojarme de la poca de ropa que me quedaba puesta. Él abría cada vez más los ojos y se tocaba la cara nervioso. Cuando llegué frente a él, de pronto, de sopetón, me sujetó de la cintura y me pegó a su cuerpo. Yo estaba completamente desnuda y, sintiendo su calor pude notar que temblaba. Colocó una mano en mi trasero y con la otra acarició mi cabello y luego el cuello. Acercó mi cara a la suya y me dijo pegado a mis labios sin besarme:

«Me estás volviendo loco» …y me hizo el amor como nunca. Así, sin rodeos, debajo del marco de la puerta y sin muchas palabras…Dios bendiga las bienvenidas en la puerta.

Mañana

Sería embriagarme con café. Si te quedaras a dormir esta noche ¿Mañana quién nos salva de nosotros mismos al sonreír cuando al despertar nos encontremos la mirada? Cara a cara, aliento y suspiro. Con las pieles desvestidas y los miedos que ésta noche arrojamos por el balcón; a flor de piel, en aumento y a toda prisa.

Sería como embriagarme con café mañana, cuando recuerde sentada en la ventana mientras te mire dormido, lo perfecto que me haces el amor. Y cuando el sol entre por las cortinas y acaricie tu rostro, volver a vibrar como aquí, justo como tiemblo ahora mientras me haces tuya y me muerdes hasta los huesos.

Y entonces ¿será que te quedas y somos distintos o seguimos siendo los mismos pero felices? Si amaneces en mis sábanas mañana, amarrado entre mis piernas ¿enfrentamos el final del mundo cuando nos necesitemos más de lo acordado o nos inventamos con besos uno nuevo?

¿Y qué si despertamos así como estamos ahora? …más cerca que de costumbre, más hondo de lo que podemos, y nos damos los buenos días con gemidos y respiraciones aceleradas, sutílmente descontroladas pero con tiempo. ¿Me preguntas qué pasaría si te quedas esta noche?…joder, amor, si te conviertes en mi bienvenida al sol mañana, después de tocarme tan dentro; así, con el fuego que me golpeas esta noche, con lo precisa y certera que es tu boca, con lo imponente de tu cuerpo correcto…sin duda alguna sería como embriagarme con café mañana, con azúcar de amor y aroma de sexo.

Quizás no era importante

No lamento ser yo quién te lo diga, y lo hago por aquello de ir directo al grano. Me estás doliendo hasta en la madre, y eso, que no llegué a besarte tanto. No suelo pintar ni definir historias tan ligero, pero esto ya me sabe a despedida. Que si fuera solo el desamor no doliera tanto, como en este momento la decepción me lastima. Así como cuando se te rompen los cristales del alma, así como si a las estrellas les derritieran su brillo. Si me preguntas a mí aún no sé si pueda, pero algo si me queda muy claro; No pertenecemos al amor que nos pone el cariño a prueba. No nos pertenecemos…quizás el amor no era tanto.

Que sí, te quiero y jamás podré negarlo. Que sí, te extraño tanto que hasta que me enveneno.

Pero el amor no cuestiona la presencia, ni condiciona la existencia queriendo.

Quizás es imposible que nos queramos a ratos. Quizás es ridículo siquiera que lo intentemos.

Mientras va pasando el tiempo que me borras de tu vida, van mis dedos escribiéndote ajeno en el papel… ¿Quién lo diría? De tantas marcas lindas que me heredaste, hoy vas estrenándome una herida. Y de tanto que pudiera escribir en la vida, heme aquí entre la pared y esta despedida, con el corazón apretándome hasta el rincón más escondido de mi existencia. Pero es tarde ya para volver a dibujarte, se me quieren acabar los colores.

Aunque debo ser yo quién te lo diga…

Tú siempre serás el terco desconocido de mi melancolía.

Y yo la loca romántica que te quiso tanto.

Quizás no era importante que nos quisiéramos tan hondo.